LA FÁBRICA DE MEMORIAS

LA FÁBRICA DE MEMORIAS

miércoles, 26 de mayo de 2010

En el vórtex


Abro la contraventana de mi vida, observo como las palabras e imágenes ondean entre la brisa. Es medianoche, y aún así, un fulgor ilumina su baile. Al capricho del viento se ordenan, se acomodan dóciles a tu pensamiento. Recito sus nombres y ellas felices me regalan un gesto, leve, tenue, mínimo. ¿Cuantos años hace que nos conocemos? Me sonríen sin responder y siguen con su danza. Ha llegado el momento, subo a la silla, me siento en el alféizar, un instante.. me dejo llevar en volandas en mitad del vórtex. ¿vienes?

jueves, 20 de mayo de 2010

DOMÈSTICA

Después de meses de preparación.. hoy llega Domèstica, un itinerario de exposiciones, conciertos, performance, poesía... albergado por personas que creen que el arte puede formar parte de su vida más íntima..

jueves, 13 de mayo de 2010

Esperando la invasión del arte a mi hogar… ai ai ai!!!

Podría hacer toda una crónica, esas que acostumbro en la presentación de un vídeo, de un proyecto. Hablar de su gestación, de todas las tribulaciones que se pasan, de cómo crece Doméstica, pero de momento lo voy ahorrar (lo que no quiere decir que no lo haga más adelante). Ad’Art os presenta Doméstica en un vídeo que espera, os haga sonreír (o reír a carcajadas) por unos minutos.


domingo, 9 de mayo de 2010

Entre el mercurio


Navego entre nebulosas, a 39 grados y en línea de flotación permanente. El viaje entre el mercurio me oprime y mis movimientos quedan limitados, me he vuelto mínima. Mínimamente, todavía respiro, mientras vivo a cámara lenta y los sonidos reverberan a mí alrededor. No encuentro ninguna salida que me lleve a ti. ¿En que parada me dijiste que te encontrabas? Soy despistada y perdí el mapa, lo siento. Dejo que mi voz se vaya, haciendo contrapesos por el hilo rojo, tratando de localizarte.



Después de unos días, las cuerdas vocales, cansadas, han regresado a mí. Me explican que han regalado mil palabras en cada anochecer, creen que alguna de ellas te encontrará para acercarte. Deseando haber llegado a su destino, cierran la puerta antes de irse. El azar, esta mañana, te ha hablado sobre esa mujer que bucea entre mercurio, mientras te espera. Tu curiosidad te ha traído nadando con tu maleta, tu desconocida sonrisa y un ramo de Lirios blancos, mi flor favorita. Llevaba ya algunos años esperándote. Nos miramos horas desde los universos paralelos que nos unen, en el centro de la medianoche. No hace falta nada más, un paso y tomarás mi mano para que te ayude trenzar los filamentos de tus sueños. Suena el timbre y despierto en mi cama. ¿Estás?

viernes, 7 de mayo de 2010

La niña que recogía amapolas

Es primavera, innegablemente. Además de los mil sentimientos que revolotean por el aire, como el polen, incitando a la revolución, han nacido las amapolas. La visión de la explosión roja siempre logra, año tras año, deslumbrarme. Los recuerdos que me atan a esa flor salvaje son casi, casi, atávicos. Cubiertas como crisálidas las abría para verlas surgir, quebradizas todavía, entre el verde que las cubría. Jugaba con ellas a pintarme, llegaba a casa con el cuerpo cubierto con líneas negras, extraídas del gineceo y manchas moradas de sus pétalos. Una amapola roja evoca a mi madre. Ella mira a una niña que le lleva esas flores como presente de su libre paseo.

Han pasado muchas estaciones desde entonces. Ahora ya no hago ramos con ellas, aprendí por el camino que son, además de agrestes, frágiles. Que no tiene ningún sentido atesorarlas, que se ha de disfrutar de ellas observando como el viento mueve sus pétalos. Advertir que ya estamos en el punto más álgido del entretiempo con sólo mirar la configuración del paisaje encarnado. La primavera acaba sucumbiendo, invariablemente, acaba la sublevación y nos deja la calma. Pero el púrpura siempre nos deja la promesa de volver al año siguiente. Aunque a veces, no sé muy bien por qué, puede ser primavera por cuatro estaciones.

domingo, 2 de mayo de 2010

Audire Facere est

!!Qué, ¿creamos una performace para el concurso? Va, sí mezclamos la música, la danza y la pintura -pero en vídeo-. Marcin, tu das la salida, creando la música; Irene, tu creas el movimiento y yo pinto en una acuarela intentando bailar contigo. ¿Buscamos un título?. Mira que es complicado.. una vuelta, dos.. Todo nace de las notas, ¿cómo es en latín música?. La música, escuchar.. unas horas más y un googlestorming: nace "Audire Facere est", escuchar es hacer. Tienes un email: Audire Facere est, aquí tenéis la música. Ohh!! es fantástica. Unas semanas más tarde.. Irene detrás de un pantalla blanca, en una habitación minúscula, baila los primeros compases. Vale, ahora me toca, y Marcin coge la cámara de fotos mientras, nota a nota, pinto. ¡Venga!, sólo faltan seis series de cuatro. Sólo quedan dos días… Lo probamos en la minúscula pantalla y, en ese instante Irene crea con sus manos la necesidad de volver a pintar. Y, Audire se va construyendo, con las aportaciones del azar, la búsqueda y el deseo de crear artesanalmente una obra conjunta. Quedan menos de doce horas y los ensayos se convierten en el último laboratorio. Elvira viene a ayudarnos con los cables, pero se convierte en la invitada de última hora, Irene le ofrece su mano:¿Bailas?. Se acaba la tortura de los ensayos y nos vamos a disfrutar de la gama de verdes que nos ofrece la tierra. Quedan dos horas: cenamos los cuatro una tortilla de patatas, mientras miramos en el ordenador una y otra vez, el vídeo. Reímos y para tranquilizarnos imaginamos a todos nuestros amigos y amigas que nos van a acompañar. Llueve a cántaros y salimos hacía el auditorio. Últimos minutos, todo está en reposo, todo está quieto, paralizado. Marcin, en el suelo con su guitarra; Elvira en la habitación de al lado, esperando; Irene a mi lado y yo con el corazón encogido, como siempre, mirando la tecla con la que tengo que accionar el play. Escuchamos, entre los nervios tensados, como la cuerda de la guitarra, el discurso político que acompaña a estos eventos. Aplausos. Le miro, me mira, un, dos, tres, cuatro y los dos, en el mismo instante: Acción.

sábado, 1 de mayo de 2010

Qué

Hay días en que escribir se traduce en una especie de apremio susurrante. Días en que la distancia se llena de términos que resuenan entre líneas. Es ese grito urgente el que te conduce entre vocablos, convocando al universo para que se mueva. El universo, apresurado empieza a despertar, y te mira en réplica. Solo a ti. Sientes que te observa, todavía un poco aletargado. Y te habla, ¿Qué?. Es, en ese preciso instante, cuando te quedas sin palabras. Tu voz quebrada no sabe que nombrar. Lo contemplas, absolutamente minúscula, y presientes que nada volverá a ser igual, después de tan ínfima cuestión, ¿qué?. Un solo término con la capacidad de agitar cada uno de los rincones que habitas. Resides en espacios indefinidos hasta que un día, a cualquier hora, el universo al verse interrogado te interroga a ti también. ¿Qué?